¡Nos están matando!

Con qué cinismo nos dicen que callemos

Con qué cinismo nos llaman exageradas

Con qué cinismo nos piden que no luchemos

¡Nos están matando!
Nuestra alma muere cada que asesinan a una hermana, a una amiga, a una madre
Todos los días son 11 mujeres menos.
Lidia, en Cancún; Mónica, en Ciudad de México; Ana, en Guerrero; Nayeli, en Baja California Sur; y junto a ellas, 10 más cada día, de las que no sabemos ni siquiera sus nombres.
Da miedo salir a la calle, y no volver a casa
Da miedo quedarnos en casa, y que nuestra madre nos encuentre asesinadas
Da miedo salir a una fiesta, y que nuestro cuerpo aparezca en una fosa clandestina
Da miedo iniciar una relación, y que esa persona sea nuestro feminicida
Da miedo asistir a una entrevista de trabajo, y no aparecer nunca más
¿Cuál es la justificación para la mujer a la que su marido asesinó a golpes?
¿Cuál es la justificación para la niña que salió a hacer tarea, y apareció a otro día sin vida?
¿Cuál es la justificación para la chica que salió a trabajar, y lleva años desaparecida?
No hay justificación
No es la ropa, no son los tatuajes, no es la hora, no es el lugar, no son las copas de más ...
Nada justifica la violencia contra la mujer, nada justifica un golpe, nada justifica una violación, nada justifica un feminicidio.
Dejen de culparnos por la violencia que se ejerce sobre nosotras
Dejen de culparnos por ser asesinadas
No somos nosotras, es el machismo y la misoginia; son los proxenetas, y sus cómplices; es el Estado, es la impunidad, la injusticia.
Son ellos, no nosotras.
Si alzamos la voz es porque queremos un alto a esa violencia a la que vivimos expuestas
Si alzo la voz es porque no quiero ser la próxima, pero si soy yo, quiero ser la última.

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